Hijos y divorcio: ¿La separación es la solución?

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A veces pensamos que uno de los aspectos más difíciles de la vida es encontrar el amor, esa persona con quien compartir nuestros caminos y con la que tengamos un ‘final feliz’. Sin embargo, eso tal vez sea lo más sencillo. El término de esta búsqueda nos hace olvidar que lo arduo en realidad es ‘mantener a flote’ el matrimonio, así lo refleja el número de divorcios en nuestro país.

Según la RENIEC, en el 2015 se registraron 13, 854 divorcios. Estas separaciones tienen impactos de distinta naturaleza, afectando no solo emocional y económicamente a la pareja; sino también, y en mayor medida, a los hijos, quienes sin importar su edad o género sufren con gran intensidad el alejamiento de sus padres.

No cabe duda de lo trascendentes que son los padres en la vida y el desarrollo de sus hijos, así pues ya sea que tengan cinco o 25 años, nuestras decisiones como papás siempre los afectarán de una u otra forma.

Entonces ante una separación, ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos sin perdernos nosotros mismos en el camino? El primer paso es vivir el duelo y todo lo que conlleva. Después de todo, un divorcio es una pérdida que trae consigo remordimiento, preguntas sin respuesta, culpa y demás.

Luego, los hijos necesitan saber que pueden hablar cuando lo necesiten, hacernos las preguntas que crean convenientes y, pase lo que pase, tener la seguridad de que los dos padres los aman tanto como antes, y que la separación no es su culpa. Los cambios en su rutina deben ser paulatinos y con las explicaciones pertinentes. En ciertos casos podría ser necesaria la ayuda de un profesional.

Es importante resaltar que ante una crisis conyugal no todo está perdido. ¿Tal vez sea tiempo de pensar en qué estamos fallando? Una relación duradera y armoniosa implica trabajo duro de ambas partes: compromiso, respeto y, sobre todo, comunicación. Puede que uno de estos elementos claves esté fallando, lo cual no significa que la separación sea el siguiente paso.

Debemos estar alertas a las señales. Sí, todas las parejas tienen discusiones, pero es cuando estas se vuelven constantes y cotidianas que se empieza a caminar por la cuerda floja. La psicóloga Susan Heitler de la revista Psycology Today recomienda actuar inmediatamente cuando caemos en la cuenta de los primeros problemas.

En el Perú, 87,249 ciudadanos contrajeron nupcias en el 2015. De esta cifra se deduce que de cada seis bodas realizadas al año, una opta por el divorcio. No nos convirtamos en una estadística y procuremos que el próximo evento al que asistamos como pareja no sea una cita al juzgado, sino una renovación de votos matrimoniales. Siempre recordando que el amor es como una flor preciada que debe cuidarse día a día, y que más allá de ser individuos, también somos papás.

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