Una cultura de bienestar en las empresas (publicado en el diario Gestión -13/01/16)

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Hoy, en la cultura organizacional aún subsisten muchas técnicas y metodologías heredadas de las estrategias militares del siglo XIX, como las denominadas evaluaciones de desempeño o las reuniones de planeamiento estratégico. Métodos que las investigaciones actuales han demostrado que son ineficaces y que, en su mayoría,  no generan cambios positivos en las personas, por el contario, ocasionan mucha carga de trabajo desperdiciada, estrés laboral y poco aprendizaje. Por ello, no nos debe sorprender que el 50 % de las firmas de Fortune 500 haya dejado de lado técnicas como la evaluación de desempeño por conversaciones de desarrollo orientadas al coaching.

Más que descartar técnicas y buscar nuevas alternativas, el problema de fondo de la cultura organizacional es que aún subsiste bajo el aura de una filosofía castrense, orientada más a los resultados cuantitativos, con una concepción sociológica que prioriza el bien colectivo sobre el individual, y donde el fin siempre es obtener la victoria aunque implique bajas y sacrificios.

La filosofía que debe marcar el objetivo de las empresas debe ser la del bienestar: ¿Qué tan feliz son mis colaboradores? ¿Qué acciones generan en ellos optimismo? ¿Cómo compatibilizar el bienestar colectivo con el individual en una organización?

Buscar el bienestar no se traduce en acciones como que el gerente general decida celebrar el Día del Trabajo en una fiesta junto con los trabajadores el mismo 1 de mayo. En muchos casos, la asistencia a estas fiestas es obligatoria o el trabajador lo siente así, y suceden en un lugar, con un estilo de música y otros detalles elegidos al gusto del gerente de la compañía. ¿Conocemos a nuestros colaboradores? ¿Sabemos sobre sus metas, retos, miedos, fracasos y problemas?

En el marketing, para fidelizar a los clientes con nuestras marcas, debemos enamorarlos con distintas acciones y generar en ellos emociones, palabras y acciones que reflejen su nivel de satisfacción con nuestro producto y/o servicio. Pero, previamente debemos conocer a nuestros clientes, conocer sus gustos, sus formas de ver el mundo, etc. Existen muchas herramientas para acercarse a los gustos de nuestros públicos, como las encuestas, focus group, entrevistas, etc. En las empresas, también es importante conocer a nuestros trabajadores y la mejor y más potente herramienta es la conversación. ¿Conversamos con nuestros colaboradores?

En la búsqueda de un estado de bienestar, las conversaciones tienen el poder de acercarnos y conocer en el fondo a nuestros colaboradores. El coaching no es una imposición vertical entre jefe y colaborador, sino una conversación, un acompañamiento, y es lo que lo distingue de las técnicas tradicionales: el trabajador no se siente presionado a que la empresa busca que mejore para alcanzar mayor productividad, sino siente que sus superiores lo están acompañando en un proceso de crecimiento profesional y personal conjunto.

La filosofía del bienestar en una empresa debe estar marcada desde el mismo personal y no desde las cabezas. Un comité del bienestar laboral integrado por trabajadores de las distintas áreas y niveles jerárquicos de la empresa debería marcar las acciones que se buscan para mejorar el bienestar individual y colectivo en la organización. Si bien en muchas empresas la estructura vertical de mando ha sido ya relegada por las estructuras horizontales, el bienestar no se marca por qué tan igual se sientan jefes y colaboradores dentro de la compañía, sino con qué actitud van los trabajadores a laborar cada día y participan de las distintas actividades y logros de la organización.

Un trabajador feliz es mucho más productivo que un trabajador que solo va por cumplir el día. El bienestar es una filosofía que implica un crecimiento 360º, donde no solo crecen los trabajadores como personas y profesionales, sino también crece la empresa y sus utilidades.

(publicado en el diario Gestión -13/01/16)
Artículo Javier

 

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